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Cuando nos referimos al deconstructivismo podríamos pensar en la demolición de una estructura. Si bien es cierto, que hay personas que asocian este estilo arquitectónico o corriente con la destrucción, nada más lejos de la realidad. Realmente, se caracteriza por ser un movimiento vanguardista, que no sigue las reglas y que juega con distintas formas.


¿Qué es el deconstructivismo?


El deconstructivismo es una corriente arquitectónica que se desarrolló en la década de los 80 en los Estados Unidos y Europa. Entre sus principales características podemos resaltar la falta de armonía y simetría, que rompe con los pilares del movimiento moderno. Podría decirse que este estilo nada tiene que ver con la geometría convencional, que usa las formas planas.

 

¿Cómo surge el deconstructivismo?

Esta corriente, que también se denomina deconstrucción, tuvo como impulsor al filósofo francés Jacques Derrida. La arquitectura deconstructivista tiene su punto de partida en Francia en los años 60, aunque, su momento álgido está en la exposición del MoMA de Nueva York en 1988. Posteriormente, también se extendió por Europa. 

Sin embargo, cabe destacar que los constructivistas rusos, durante la Primera Guerra Mundial, comenzaron a romper las reglas de la arquitectura clásica. Su punto de vista nada tenía que ver con la percepción tradicional, pero ponía de manifiesto las infinitas posibilidades que ofrece la arquitectura. Por lo tanto, lo que para unos era desafiar al arte y la geometría, para otros, suponía una liberación y apostar por un diseño experimental.

 

¿Qué es la arquitectura deconstructivista?


Este estilo arquitectónico se aleja de la estética y el equilibrio y se caracteriza por ser un concepto, donde no cabe la lógica, la razón y todos los planteamientos anteriores. Si bien es cierto que la arquitectura deconstructivista no implica el derrumbamiento o terminar con los elementos arquitectónicos, proponen otras formas aparentemente inestables. 

Este movimiento rechaza los cánones del diseño y el concepto racional, aunque se respeta la funcionalidad en las estructuras. Dicha tendencia tiene sus seguidores y también sus detractores, ya que algunos afirman que este estilo, únicamente, debería ser teórico.

 

Características del deconstructivismo


Los arquitectos deconstructivistas no se dejan llevar por la elegancia y la estética con el fin de crear edificios que rompan con la armonía en la estructura. Sin embargo, aunque su pretensión sea desorientar la vista y mostrar un concepto rompedor, siempre se respeta la funcionalidad. A continuación, enumeramos algunas de las principales características de esta corriente:

  • Formas no lineales. Los arquitectos que siguen este movimiento usan círculos, polígonos desiguales o triángulos.
  • Yuxtaposición de elementos. El deconstructivista utiliza el contraste entre las formas para conseguir el efecto que busca.
  • Manipulación de la superficie. Los edificios parece que están congelados en el tiempo y casi no se usa la ornamentación para ofrecer una sensación de no conexión.
  • Romper con las reglas. Otra característica que observamos es la sensación de falta de estabilidad estructural y la sensación de derrumbe.

En definitiva, este estilo es la antítesis del movimiento modernista y rechaza la parte racional y estética en el diseño. Por lo tanto, podremos observar superficies con formas poco comunes, torsiones, pliegues y la inexistencia de ángulos rectos.

 

Influencias del deconstructivismo en otros sectores 

Todo aquello que suponga romper con lo establecido, hasta el momento, puede entenderse como deconstructivismo. Esta corriente es un desafío a la concepción del arte, donde prevalece la armonía y la estética.

En la escultura y la pintura podemos observar obras que presentan geometrías irregulares complejas y asimétricas. Asimismo, también hay pequeños objetos y muebles creados por arquitectos relacionados con esta corriente.

 

Arquitectos destacados dentro de la arquitectura deconstructivista


Además de Jacques Derrida, impulsor de esta corriente arquitectónica, también tenemos otros representantes, como Frank Gehry, quien se encargó de llevar a la práctica las ideas del filósofo francés.

Asimismo, hay que destacar la figura del arquitecto Philip Johnson, quien organizó la exposición Deconstructivist Architecture en Nueva York, para evidenciar los trabajos de otros exponentes como, Frank Gehry, Rem Koolhaas, Zaha Hadid y Daniel Libeskind.

Tampoco podemos dejar atrás a Lou Ruvo Center, Vlado Milunić o Bernard Tschumi, que es uno de los arquitectos más atrevidos en el mundo. Su proyecto, Parc de la Villette en París, es una de las obras más simbólicas que se conocen.

 

Obras del deconstructivismo


Esa corriente nos deja edificios espectaculares y verdaderamente sorprendentes. En este sentido, podemos destacar el Museo Guggenheim de Bilbao, cuya fascinación ha dado lugar a que aparezca en varias películas, como Men in Black o The International. También, tenemos la ampliación del Museo Real de Ontario en Canadá, con un diseño con muchos ángulos y superficies superpuestas.

Sin embargo, hay muchos más edificios, como la Biblioteca Central de Seattle, el Imperial War Museum North, la Casa Danzante, el Museo de Arte Weisman o el Museo Judío de Berlín, entres algunos de los exponentes arquitectónicos.

En definitiva, la arquitectura ha ido ofreciendo diferentes corrientes o tendencias a lo largo de los siglos. En este caso, el deconstructivismo es una propuesta que se caracteriza por saltarse las reglas, la lógica y el racionalismo.